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miércoles, 13 de abril de 2011

LOS RESTAURADORES DE LA JUNTA REDESCUBREN A JUAN DE MESA.

La imagen recupera la policromía original, conservada bajo repintes.

Los técnicos del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), dependiente de la Junta de Andalucía, presentaron ayer en la ermita de la Candelaria los pormenores de la intervención a la que ha sido sometido en el último año el grupo escultórico de Nuestra Señora de las Angustias.

La intervención directa sobre el grupo escultórico la han realizado las restauradoras María Teresa Real y Cinta Rubio, presentes en el acto de anoche, junto a un equipo multidisciplinar compuesto por un historiador, un biólogo, un químico y un fotógrafo, llevándose a cabo con las técnicas más innovadoras en este tipo de restauraciones.

Según las especialistas, que anoche intervinieron en el acto, las imágenes que conforman el grupo escultórico presentaban principalmente problemas de conservación relacionados con anteriores intervenciones, en concreto la llevada a cabo por Francisco Peláez del Espino en el año 1976.

Según las especialistas, producto de esta intervención, la Virgen tenía ciertos aditamentos y sobre todo repintes que han sido localizados a través de los estudios ultravioletas a los que han sido sometidos las imágenes.

Si bien, tal y como explicó la restauradora, "bajo estos capas de pintura se encontraba la policromía original" . La restauradora María Teresa Real indicó que desde los primeros estudios "se veía que la policromía original estaba muy bien conservada".

Tras la presentación de los trabajos, se abrió un turno de preguntas donde el numeroso público que se congregó preguntaron a las especialistas distintas dudas sobre el proceso llevado a cabo, así como las políticas de conservación tras la restauración.

Por su parte, el hermano mayor, Antonio López de Letona, agradeció el trabajo de los profesionales del IAPH, a las que les obsequió con un cuadro de la Virgen de las Angustias.

Francisco Mellado.
Fuente: Diario Córdoba. (ENLACE).



ACTUALIZACIÓN (13/04/2011 - 12:00 h.): A continuación les dejamos la noticia, perteneciente a la edición digital de El ABC de Córdoba: (ENLACE):

REPINTES E INTERVENCIONES OSCURECIERON A LAS ANGUSTIAS.

La restauración de Patrimonio retira reconstrucciones y masillas de relleno que tapaban el original y devuelve la coherencia de color a todo el conjunto.

Las sucesivas intervenciones, muchas de ellas «desafortunadas» eran las responsables del deterioro en la policromía que el grupo escultórico de Nuestra Señora de las Angustias presentaba antes de su restauración, que ha permitido recuperar el aspecto original. Estas intervenciones, en particular la que realizó Francisco Peláez del Espino en 1976, habían afectado al estado de conservación de las imágenes más que el mismo paso del tiempo. Esta fue una de las conclusiones de la conferencia que ayer ofrecieron en la ermita de la Candelaria las dos restauradoras que se han encargado de la reparación de las obras de Juan de Mesa en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH): Cinta Rubio, que actuó en el Cristo, y María Teresa Real, que trabajó con la Virgen de las Angustias.

Se trata de algo común a cualquier escultura que se usa para el culto religioso y en particular en manos de cofradías: su manipulación «a lo largo de toda su historia por su uso para el culto y su carácter procesional», aunque en las Angustias había «multitud de repintes» tapando y oscureciendo el aspecto que tuvieron al salir del taller de Juan de Mesa.

Las restauradoras explicaron primero el proceso del estudio realizado en el IAPH en 2009, donde se conocieron tanto el soporte como las capas de policromía. Uno de sus objetivos era restablecer «la concordancia y la unión en la policromía en todas las partes de la obra», algo que hasta ahora no sucedía. Todo porque en determinadas partes, como el rostro y las manos de la Virgen, se daban varias capas superpuestas de policromía que habían oscurecido a la imagen.

No fueron intervenciones que ayudaran: «Si no las tuviera, desde luego que mucho mejor. Hay veces que un repinte posterior sirve para conservar el original, pero eso son ocasiones raras», según las restauradoras, que explicaron que la retirada de la capa posterior se tiene que hacer «de forma que no dañe al original». También era visible en el Cristo, donde el sudario había terminado por tomar un color distinto al que tuvo.

No sólo afectaba a la encarnadura: el proceso, recordaron, incluyó la retirada de masillas de relleno y de reconstrucción, que se habían colocado para tapar huecos causados por el deterioro, pero que tapaban el trabajo de Juan de Mesa, según las restauradoras. «Desbordaron el daño cubriendo parte del original», afirmó Cinta Rubio.

La visión de las restauradoras de la anterior restauración no fue demasiado positiva. Aunque el hermano mayor, Antonio López de Letona, recordó que se hizo conforme a los criterios de 1976 y que la cofradía hizo entonces lo que debía, parte del trabajo se ha centrado en eliminar algunos de los añadidos empleados por Peláez del Espino, como el que realizó en el regazo de la Virgen, donde había un problema que solucionó con masilla y alambres. «Todo eso se tuvo que retirar y llenarlo con madera», afirmaron.

Las vestiduras de talla Nuestra Señora de las Angustias, que no están a la vista por ser una imagen para vestir, se habían repolicromado entonces y ahora han recuperado la encarnadura original, en un proceso nada sencillo.

Finas aplicaciones.
Su trabajo además permitió conocer la forma en que se policromó a la Virgen de las Angustias y al Cristo. Según María Teresa Real, fue «mediante una sucesión de varias capas en finísimas aplicaciones, que juntas dan el excelente resultado final, no sólo a nivel estético, sino también técnico, porque la policromía original ha llegado en buen estado de conservación». A ellas se superpusieron las capas posteriores que alteraron el aspecto sobre todo de la Virgen.

No hay demasiados daños irreparables, sólo dos, ambos en el Cristo: un muy pequeño fragmento perdido del sudario y una reposición en el dedo meñique de la mano derecha. Se ha dejado como está, aunque dándole la policromía del resto de la pieza.

La conferencia de ayer venía apoyada por un vídeo en el que los asistentes que llenaban el recinto podían contemplar el estado en que las imágenes llegaron al IAPH, la actuación que sufrieron y el resultado final a través de fotografías comparativas de cada momento.

La presentación vino seguida por un coloquio en el que las dos restauradoras respondieron a preguntas en ocasiones interesantes. La primera tenía que ver con la controversia por la postura de las imágenes, que deja al Cristo en una situación nada natural. Su trabajo, sin embargo, arroja que no hay evidencias que permitan pensar que las dos tallas estuvieron en algún momento en otra composición distinta de la actual.

Y otra cuestión nada baladí: los besapiés y besamanos. El IAPH no lo recomienda «desde el punto de vista técnico, porque desgasta la policromía y después la madera». La cofradía de las Angustias no realizará este año el besapiés del Cristo por lo reciente de los trabajos de restauración, según confirmó ayer el hermano mayor. También se preguntó por los efectos de una salida procesional, si bien las restauradoras juzgaron muy adecuada la forma en que las dos imágenes están sujetas, «porque no se tocan» y eso reduce la posibilidad de daños.

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