Una eucaristía en la Catedral y nueve besamanos conmemoran la festividad.
Como debe de ser, en la Catedral, y con una exquisita liturgia el obispo de la diócesis, Demetrio Fernández, conmemoró ayer la festividad de la Inmaculada Concepción de la Virgen.
A la par que las campanas de la Catedral daban el mediodía, y con un cielo que quiso igualmente hacer un interludio azul y blanco en el temporal, el coro del seminario elevaba sus voces hacia las altas bóvedas catedralicias. A lo lejos, se escuchaba la campanita del templete de la Virgen de Villaviciosa, donde varios seminaristas portaron una imagen en plata de la Inmaculada que depositaron en el altar mayor para dar comienzo la eucaristía en su honor.
Respeto a la Iglesia.
El obispo, en su extensa homilía, recordó los antecedentes históricos de la festividad, para posteriormente enlazarlos con el patronazgo de la Inmaculada sobre España. Demetrio Fernández aprovechó para pedir la protección de la Virgen para la patria y sus gobernantes, que deben tener en cuenta que "aunque el Estado es aconfesional, un 92 por ciento de la población española es creyente".
El obispo pidió respeto hacia la Iglesia, ya que según el prelado "la Iglesia es la primera que respeta a las instituciones civiles", y siguiendo al Papa Benedicto XVI recordó "que la religión no es un obstáculo que hay que eliminar, es un bien que hay que proteger", Demetrio Fernández insistió en que "la Iglesia católica no es un parásito, sino la institución que mas bien puede hacer a esta sociedad tal y como lo refrendan las múltiples obras sociales que lleva a cabo".
Pero como cada año, esta devoción se celebra igualmente en los distintos templos de la diócesis en torno a alguna de las cofradías cordobesas, que tras concluir sus triduos en honor a la Inmaculada expusieron durante la jornada de ayer a sus imágenes marianas en besamanos.
Así lucieron desde primeras horas de la mañana la Virgen de la Alegría en el altar mayor de la iglesia de Santa Marina, la Virgen de la Palma en la parroquia de San Lorenzo, Nuestra Señora Reina de los Angeles en el convento de Capuchinos, María Santísima de Gracia y Amparo en San Nicolás de la Villa, Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad en el convento de San Cayetano, Nuestra Señora Reina de los Mártires en la colegiata de San Hipólito, y en la parroquia de Santiago la Virgen de la Concepción, que acertadamente recuperaba un estilo ya casi olvidado. En el otro lado del río, la Virgen de la Encarnación y María Santísima del Dulce Nombre. Finalmente, en la Compañía la cofradía del Sepulcro dio igualmente testimonio de la devoción que Córdoba profesa a la Inmaculada Concepción de María.
Fuente: Diario Córdoba.



6:54
A. Martín

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