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martes, 6 de abril de 2010

-LA SEMANA SANTA NO SERÁ DE INTERÉS INTERNACIONAL, AL MENOS, HASTA 2016.

El Consistorio inicia los trabajos ahora para tener el título nacional y es obligado disponer de esa concesión durante cinco años antes de dar el próximo paso. La pretensión de que Córdoba tenga una Semana Santa declarada de Interés Turístico Internacional tendrá que esperar. Básicamente, porque la Pasión de la ciudad sólo tiene rango autonómico y no es posible, con la normativa en la mano, dar un salto de lo local a lo global sin pasar por lo nacional. El Pleno de esta semana pondrá en marcha el proceso como han reclamado todas las fuerzas políticas pero para que la celebración religiosa tenga carácter nacional, reconocimiento honorífico que tiene que desarollarse durante cinco años completos hasta poder aspirar a otro tipo de distinciones. Contando con que el proceso acabe este año, la Semana Santa de Córdoba no estaría en disposición de recibir los máximos honores turísticos hasta el año 2016. La propuesta de reconocimiento parte de la Agrupación de Cofradías, que remitió una carta a todas las fuerzas políticas para que impulsaran en el Pleno el desarrollo del expediente ante el Ministerio de Industria. De hecho, se llegó a aprobar en Pleno una moción en este sentido. El problema ha sido a la hora de realizar los trámites. En los archivos municipales consta la declaración de interés turístico andaluz en 1986 y su posterior elevación a interés turístico nacional de Andalucía, título creado por el ex consejero de Turismo de la Junta, José Núñez, y a propuesta del entonces delegado provincia, el andalucista Ramón Narváez. El actual presidente de la Generalitat, José Montilla, aprobó una orden ministerial en 2006 como titular de la cartelera de Industria y Turismo en la que ordenaba este tipo de declaraciones, endureciendo los requisitos, estableciendo que entre reconocimiento y reconocimiento pasaran cinco años y que se tuviera que andar el recorrido de los reconocimientos paso a paso. "Muchas ciudades aprovecharon antes de que tuviese lugar la aprobación de esa norma para pasar de ser de interés turístico regional a internacional", explica el portavoz de IU, Francisco Tejada. "Eso ahora es imposible", afirma. Lo interesante del caso es que, en estos momentos, la normativa obliga a realizar un esfuerzo a los municipios para mantener la declaración de interés turístico. Así, quien ostente la nacional para un acto determinado tiene que realizar, obligatoriamente, una campaña de publicidad en medios de comunicación de ámbito estatal con un determinado número de inserciones, 20. En el caso del interés turístico internacional, la norma reseña que hay que realizar una iniciativa publicitaria con una decena, al menos, de inserciones en medios internacionales. En la actualidad, son dos las semanas santas andaluzas que disponen del reconocimiento internacional, Sevilla y Málaga. Granada está en proceso. Lo tienen también el Carnaval de Cádiz o la Romería del Rocío. La nómina de festividades de interés turístico nacional es mucho más amplia y tiene varios representantes en Córdoba como las pasiones de Baena, Puente Genil o Cabra. El Pleno aprobará la realización de una memoria, similar a la que se ha desarrollado con los Patios, para ser declarado Patrimonio inmaterial de la Humanidad. El Día de Córdoba.

-LA SEMANA SANTA GENERA MENOS BASURA QUE LOS DÍAS NORMALES.

Se recogieron 2.858 toneladas frente a las 2.933 de otros periodos.El desmontaje de las instalaciones finalizará el próximo viernes. Al contrario de lo que pudiera parecer a cualquier persona que haya paseado por el centro de Córdoba en Semana Santa, en estos días de celebración religiosa se genera menos basura que en otras siete jornadas normales. De este modo, fuentes de Sadeco destacaron ayer que del 28 de marzo al 4 de abril esta empresa recogió en Córdoba 2.858 toneladas métricas de desechos, frente a las 2.933 colectadas de media en otras semanas del año. La respuesta a esta evolución de la producción de basura puede estar, según apuntaron desde Sadeco, en la escapada de muchos cordobeses que se van de vacaciones. En esta línea, el volumen de residuos recogidos por la empresa en Semana Santa, tanto en el paso de la carrera oficial, como en el resto de la ciudad y sus pedanías, ha descendido un 3% con respecto al mismo periodo del ejercicio 2009. En cuanto a la limpieza posterior, la empresa pública informó de que en el plazo de una semana "habremos quitado lo más gordo de la cera en las vías públicas", para evitar que los ciudadanos o los vehículos puedan sufrir accidentes al escurrirse. Además, en Sadeco informaron de que a lo largo de toda la Semana Santa un dispositivo de treinta profesionales, con tres barredoras, dos furgonetas y una baldeadora, han trabajado para reforzar la limpieza en la ciudad. Por otro lado, desde el Ayuntamiento de Córdoba apuntaron que, según las previsiones, la empresa Fomento de Construcciones y Contratas habrá finalizado el desmontaje de las instalaciones preparadas para la Semana de Pasión el próximo viernes. FCC es la firma adjudicataria del contrato para el montaje y desmontaje de distintos eventos en Córdoba. Diario Córdoba.

lunes, 5 de abril de 2010

-VIDEOS: "HERMANDAD DE LA PAZ 2010".

-LA LUZ TIENE LA ÚLTIMA PALABRA.

Igual que las lágrimas se secó la última cera, aquella que tiene el mismo color del cielo que nunca falta en la mañana más hermosa del año cristiano. Tan tremenda como es la tiniebla, tan dura como es la noche en la cual el alma tiene que buscar una esperanza en la que anclarse, la Semana Santa de Córdoba había conseguido hacerla bella y hermosa a fuerza de candelerías, que se encienden, de ojos hermosos que lloran y puede uno llorar con ellos, de músicas que conmueven el alma a fuerza de tristeza. Tan dura de comprender y de asumir como es la muerte, casi se había acostumbrado una a ella, fuera despojada de todo en cruz severa de Madrugada o rodeada de rico sagrario evangelizador cuando el Viernes Santo iba despidiéndose del sol. La Semana Santa transforma el dolor y la muerte en un tema sensual para que el cristiano sea capaz de comprenderla, pero no puede terminar aquí, por mucha emoción estética que alcance. Para terminar de dar sentido a la fe que hay detrás de las imágenes, de las flores, de los atributos y del incienso, nació a Córdoba otra vez la cofradía de Jesús Resucitado, para demostrar que no tiene la muerte la última palabra, sino la vida, aquella a la que Cristo vuelve triunfante mostrando las heridas heroicas de la cruz. No podía hacerlo más que en uno de esos lugares que guardan la proporción y la esencia de Córdoba. Y ya que Santa Marina está uniformada en el blanco de la cal y en el azul del cielo que nunca se perderá tras las bellas casas bajas, la cofradía vino conjuntando estos dos colores. Sorprendió el paso de misterio con claveles, lilium y una valiente combinación de flores en color blanco, en contraste con el oro del paso, al que cada vez se le nota más la solera. Se erguía triunfante el Señor y atraía sobre sí todas las miradas, acompasadas a la buena música de Los Polillas de Cádiz. Miles de personas, cofrades apurando todo lo que han disfrutado y familias que disfrutaban con sus hijos la mañana radiante de la Resurrección, se apretaban en el centro a las horas en que la carrera oficial empezaba a ser historia. El mismo júbilo traía en música y flores, con su gracia castiza, la Virgen de la Alegría, brillante la plata alegre y hasta el faldón del azul con que tanto se identifica su cofradía. Pasaban las horas acompasadas al fino perfil de las bambalinas y los varales y parecía que no pasaba nada, que nunca terminaría, que jamás llegaría la hora en que se cerrase la puerta de Santa Marina. Llegó, claro, pero en más de un corazón todo lo que pasó entre un domingo y otro seguirá vivo. El ABC de Córdoba.

-EL RESUCITADO LLENA DE COLOR LAS CALLES DE SANTA MARINA.

El cortejo cuenta por primera con una representación de la Diócesis en la persona del vicario general Fernando Cruz Conde, que ocupó la presidencia del paso de la Virgen. Santa Marina es uno de los barrios con más personalidad de la capital. Entre sus numerosos y diversos elementos destaca la Hermandad del Resucitado, una de las más antiguas de España, y que ha hecho que esta celebración cuente en Córdoba con una raigambre de la que carecen otras localidades. Por esto, ayer se repitió el rito de siglos en unas calles acostumbradas a festejar la Resurrección. Santa Marina, y por extensión San Agustín, vivió ayer uno de sus días grandes. A ello contribuyó también una meteorología que llenó de luz y de color unos barrios que se vistieron de gala para un acontecimiento protagonizado fundamentalmente por niños que fueron los artífices de una procesión a la que miraban asombrados desde las aceras y que participaban activamente repartiendo estampitas y caramelos así como echando gotas de cera azul a unas bolas que se guardarán en un cajón hasta el Domingo de Ramos del año que viene. El cortejo de esta cofradía, aunque es reciente en la mayoría de sus elementos, conserva aún determinadas huellas que nos hablan de su glorioso pasado, como el estandarte fundacional que se remonta a las primeras décadas del siglo XX o la antigua insignia de la desaparecida Hermandad del Santísimo y de los Santos Patronos Acisclo y Victoria cuyos veteranos bordados en oro brillaron en la primera luz que le dio en la plaza de Santa Marina. Nada más ponerse en la calle esta hermandad, recibió una de las salutaciones más entrañables que puede recibir una procesión, como es la petalada que le ofrecieron a sus titulares las clarisas de Santa Isabel, discretamente asomadas tras el tejado del convento para no romper la clausura. Ellas no se contentaron con sentir los tambores detrás de los gruesos muros, sino que quisieron participar de la fiesta en la calle con una singular nota de color. Todo en la Hermandad del Resucitado tiene un sabor especial. Sobre todo cuando se adentró por la calle Moriscos en las entrañas del barrio hasta llegar a la Piedra Escrita o cuando avanzó por la calle Dormitorio -el verdadero centro comercial abierto del barrio- a cuyo final la recibieron las campanas volteantes de San Agustín proclamando a los cuatro vientos que este templo está recuperado, abierto al culto y que de este modo se suma de nuevo al gozo de la Resurrección. El San Agustín más auténtico se echó ayer a la calle, como se notó en el ambiente mañanero de sus tabernas, como Las Beatillas o Casa Gamboa, o en el bullir humeante de la gigantesca olla de caracoles que en medio de la plaza se preparaba para estar lista antes del atardecer. Los nazarenos blancos de fajín azul cruzaron bajo la sombra de las plataneras de indias, uno de los rincones más cofrades de la capital, donde aún en la mañana de ayer quedaban carteles en las paredes invitando a los vecinos a participar el Jueves Santo en el recibimiento que cada Semana Santa se realiza a la Virgen de las Angustias a la puerta del templo. Una gran pancarta colgada de dos balcones insistía: "Vuelve pronto a San Agustín". Justo al lado de la peña Los ocho amigos estaba la representación de la Cofradía de Jesús Nazareno con su hermano mayor al frente. Bandera, varas y ramos de flores para los titulares. Abrazos entre una parte y otra antes de reanudar la marcha camino de la carrera oficial. Ante la Virgen de la Alegría, en la presidencia, el vicario general Fernando Cruz Conde materializaba por primera vez el respaldo de la Diócesis en la única procesión que en la capital representa el misterio central de la fe de los católicos. Por Rejas de Don Gome, Juan Rufo y Alfaros llegó el cortejo a Capitulares, por donde entró en una carrera oficial que volvió a repetir un gentío parecido al que se vivió en la mañana del pasado Domingo de Ramos con motivo de la procesión de la Borriquita. La diferencia estribaba en que aquélla era el prólogo de una fiesta que ha ciudad ha vivido con intensidad, salvo el Lunes Santo por culpa de la lluvia, y que ésta es el epílogo luminoso y colorista de la celebración. El cierre de las puertas de Santa Marina dejó ayer un regusto melancólico en los cofrades, aunque con la esperanza de que todo volverá a repetirse el próximo año, cuando la cruz de guía de la Borriquita vuelva a pisar la plaza de San Lorenzo. El Día de Córdoba.

-LA COFRADÍA DEL RESUCITADO PONE UN EPÍLOGO GLORIOSO A LA SEMANA SANTA.

La comitiva partió a las diez de la mañana desde Santa Marina.Cientos de personas asistieron a la última procesión en carrera oficial. La hermandad del Resucitado puso en la mañana de ayer el epílogo más glorioso a la Semana Santa 2010. A las diez en punto de la mañana la cruz de guía de la corporación de Santa Marina se encontraba en la puerta de la parroquia dispuesta a ser la última cofradía que pasara por carrera oficial, hecho que se produjo a las 12,30 horas. Pero volvamos a la salida. Tras pasar el primer tramo de nazarenos blancos y azules que preceden al primer paso de la cofradía, ya se vislumbraba el dorado paso donde Nuestro Señor Resucitado proclama a Córdoba que al tercer día resucitó. Minutos después, sobre las 10,15 horas el paso del Señor se encontraba enmarcado en la ojiva de la puerta principal del templo. Fue entonces cuando la agrupación musical Los Polillas, de Cádiz, comenzó a interpretar la marcha Resucitó , mientras el misterio avanzaba por las escalinatas de la parroquia de Santa Marina. Poco a poco, fue tomando la calle para seguidamente girar hacia Moriscos que lentamente iba llenándose de público. En esta ocasión el misterio iba exornado con un elegante friso de flor blanca. Tras el Señor comenzó su caminar la comitiva que precede al paso de palio de la cofradía. El numeroso público congregado en las puertas del templo se desplazó a la puerta lateral, por donde sale la Virgen de la Alegría. La imagen volvió a lucir exquisitamente vestida por Eduardo Heredia, completamente de blanco y estrenando una toca sobre manto bordada en oro fino. El palio iba exornado a base de flor blanca destacando unos ramilletes de rosas en las jarras frontales. Al acercarse a los muros del vecino convento de Santa Isabel la Virgen fue sorprendida por una suave lluvia de pétalos de flores ofrecida por las moradoras del convento, mientras que a escasos metros un grupo de mujeres entonó la Salve en honor de la Virgen. En general el palio lució radiante durante todo el recorrido, en el que se pudo apreciar el buen andar de su cuadrilla de costaleros, donde Juan Berrocal se estrenaba como capataz. Cabe destacar que en la presidencia la Virgen fue acompañada por el párroco de Santa Marina, Carlos Linares, y hasta carrera oficial por el vicario general de la diócesis, Fernando Cruz Conde. En su recorrido de vuelta la cofradía volvió a pasar por emblemáticos enclaves como la estrechez de San Zoilo o la calle Conde de Torres Cabrera, hasta llegar a Conde de Priego y de nuevo a la plaza de Santa Marina donde un tumulto esperaba a la cofradía. Minutos después el Señor estaba de nuevo en la puerta de la parroquia, quedaba poco para que todo acabase, hecho que se produjo cuando la Virgen de la Alegría a los sones de la banda de Mairena del Alcor dio la última chicotá, cerrándose hasta el año que viene las puertas de la Semana Santa. Diario Córdoba.

domingo, 4 de abril de 2010

-MEMORIA DE POSTALES CADA VEZ MÁS CLÁSICAS.

Tuvo que suceder casi sin que nadie prestara demasiada atención, como en una tarea a la que no se da importancia porque los trabajos que a todos gustan son los de antes, y no los de después. Haría poco que el palio había entrado en la iglesia, ya con los cirios esculpidos de mil formas caprichosas de tantas chicotás y tanta música en la calle, y alguien se ocuparía de ir ahogando el fuego en cada punto de luz, entre abrazos de felicitación de los cofrades.
Casi al mismo tiempo, o poco antes, se estaba haciendo lo mismo en otros templos de Córdoba, con los pasos definitivamente quietos hasta dentro de un año, con el aire de culminación de aquello que todavía está tan reciente. Y de pronto se apagó la última vela, aquella que junto a sus hermanas había desafiado con arrogancia a la oscuridad de la noche y al tímido viento que no había logrado apagarla. Era el final de la Pasión de Córdoba, la lenta vigilia que hoy terminará con el final feliz del Resucitado en el barrio de Santa Marina.
Antes de estas luces que se apagaron mediaron seis intensos días de fe en las calles, con el brillo rabioso del sol o el de la cera, en las que ni la lluvia del Lunes Santo ni los vientos de la crisis que no han dejado inermes a las filas de nazarenos han logrado apagar la emoción y la religiosidad.
No ha sido la de 2010 una Semana Santa tan pródiga en novedades como la anterior, pero sí que se evidencia una consolidación de las cofradías en muchos aspectos. El Miércoles Santo fue el día en que más evidente se hizo en esta ocasión, con todas sus cofradías muy centradas en su propia personalidad, aunque siempre alrededor de los pasos y de sus titulares, y no tanto de los cortejos nazarenos.
Era similar al Lunes Santo, aunque este año la lluvia provocó la suspensión de cinco cofradías: Merced, Vera-Cruz, Estrella, Sentencia y Ánimas. Sólo el Via Crucis completó su estación de penitencia, aunque salió con una hora de retraso y tuvo que adelantar la entrada.
En el capítulo de las novedades el estreno más sobresaliente era la bambalina trasera bordada en oro de la Virgen del Dulce Nombre, aunque no se pudo ver más que en la iglesia. Lucieron por vez primera en el paso de Humildad y Paciencia los faroles de plata, los angelitos y los faldones completos bordados.
Sí que ha innovado en el atuendo y vestimenta de las imágenes. La Paz, con un refinado tocado, salió rodeada únicamente por el color blanco, desde la corona hasta el manto, mientras que María Santísima Gracia y Amparo lucía saya y manto negro, en lugar del rojo habitual, que daban un hermoso contraste con la palidez de la imagen. Llamó la atención el tocado de la Virgen del Buen Fin, en un tono alegre, como todo su paso de palio, especialmente llamativo el Viernes Santo.
En el debe de las cofradías, sin embargo, hay que apuntar la ya recurrente endeblez de las filas de nazarenos, tanto en el número como, y esto sí es responsabilidad suya, en la organización y en la conjunción, de forma que abundaban los cortes inexplicables entre unos tramos y otros.
Se multiplican también desde hace algunos años los cuerpos de acólitos, ahora imprescindibles en casi todas partes, aunque no siempre se comporten con la corrección que merece un puesto de carácter litúrgico. Tampoco todos los pertigueros ni ceriferarios tienen claros conceptos tan básicos como que el cirial debe ir alzado siempre que el paso esté en marcha, aunque ellos estén detenidos.
Más penitentes
Sí que abundaron los llamados penitentes, los acompañantes de paisano detrás de las imágenes. A la cabeza estaban el Rescatado y la Virgen de los Dolores, como es habitual, pero Cristos como los del Descendimiento, el Amor y las Penas también llevaban detrás a cientos de personas.
Las calas han empezado a entrar en pasos tan significativos como el de la Virgen de los Dolores. Rosas y claveles siguen siendo mayoritarios, pero este año ha hecho su aparición una flor tan hermosa como el jacinto, blanco para la Paz y morado para el Señor de la Humildad y Paciencia.
El sencillo y simbólico azahar, ya clásico en las piñas cónicas de Nuestra Señora del Desconsuelo, sigue avanzando poco a poco en pequeñas dosis de muchos pasos, pero también en las jarras delanteras de la Virgen del Rosario. El ABC de Córdoba.

-TERMINA UNA SEMANA SANTA ESPLÉNDIDA EN LA QUE SÓLO UN DÍA SE VIO AFECTADO POR LA LLUVIA.

La celebración religiosa se vive con normalidad en las calles de la ciudad, sin que los cuerpos y fuerzas de seguridad registren incidentes de especial importancia en estos días. La procesión de Nuestro Padre Jesús Resucitado pone hoy fin desde la parroquia de Santa Marina a una Semana Santa que en Córdoba ha contado este año con todos los elementos, lluvia incluida. La incertidumbre meteorológica de las pasadas semanas hizo amenazar el desarrollo de esta celebración a la vista de la inestabilidad de algunos pronósticos que amenazaban el normal desarrollo de las procesiones. Finalmente no se cumplió esta previsión con todo el rigor que se preveía, y aunque deslució casi por completo la jornada del Lunes Santo, en el resto de días se ha podido contar con un buen tiempo donde no ha faltado ni el sol ni el calor, ni incluso la lluvia.
La Hermandad del Vía Crucis fue la que hizo estación de penitencia por las calles de Córdoba el Lunes Santo, después de que las otras cofradías suspendieran su salida procesional debido a la lluvia que descargó en varias ocasiones sobre la capital a partir de primera hora de la tarde. Las características de la cofradía de la Trinidad, que no tiene paso y que cuenta con más facilidad para resguardar a su titular en caso de imprevisto, hicieron que finalmente pusieran la cruz de guía en la calle acompañada de sus tambores roncos que atronaron por las estrechas calles de la Judería.
La primera cofradía que suspendió su salida ese día fue la de La Merced. A partir de ese momento -pasado el primer chaparrón y con un sol radiante sobre la ciudad- la jornada se vistió de incertidumbre al no saberse cómo iban a reaccionar las demás hermandades. El resto, como es sabido, decidió no salir a la calle a la vista de la evolución negativa que tuvo la tarde, haciendo que los templos se convirtieran en los destinos de quienes estaban ya en la calle y querían ver de cerca los pasos.
La Semana Santa de 2010 en Córdoba no pasará a la historia por los grandes estrenos de las corporaciones penitenciales, acaso por culpa de la crisis que también hace mella en la dinámica de las cofradías. Entre lo novedoso destacan las dos nuevas imágenes de los Santos Varones, tallados por Alfonso Castellano, que la Hermandad del Descendimiento ha incorporado a su paso de misterio y que el pasado Viernes Santo cruzaron el Guadalquivir camino de la carrera oficial. Por cierto, que las obras de urbanización del entorno de la Puerta del Puente han motivado que las cofradías que tienen su sede canónica en la margen izquierda del Guadalquivir -El Amor, La Vera Cruz y El Descendimiento- no tuvieran este año más remedio que renunciar al monumental marco del Puente Romano y tuvieran que trasladar sus cortejos por el más frío e impersonal Puente de Miraflores.
Aparte de los estrenos meramente cofrades hay que destacar también otros dos que han vivido esta Semana Santa como la primera desde sus nuevas responsabilidades. El alcalde, Andrés Ocaña, ha representado en estos días a la ciudad desde el palco de autoridades de la plaza de las Tendillas por primera vez desde que el pasado 7 de mayo tomara el bastón de mando de esta ciudad. El otro ha sido el obispo, Demetrio Fernández, quien el pasado 20 de mayo entraba en la Diócesis a escasas fechas de una celebración religiosa que ha vivido en primer plano.
También ha sido ésta la primera Semana Santa que se celebra tras la presentación del estudio realizado por Analistas Económicos de Andalucía para Unicaja sobre la repercusión socioeconómica de esta celebración en la ciudad. Dentro de los 42 millones de euros que genera esa fiesta y de los 1.700 puestos de trabajo, entre directos, indirectos e inducidos, están los 15 millones que van a parar directamente a las arcas del sector hostelero gracias a los alrededor de 75.000 personas que a lo largo de estos días se acogen en la ciudad, como del gasto en la calle que realizan los propios cordobeses.
La parte visible de los resultados de este estudio se ha podido comprobar en la calle a lo largo de estos días. Las salidas y regresos a los templos, así como los recorridos parciales de todas las hermandades, han sido puntos que han congregado a miles de personas que han extendido los beneficios de esta celebración religiosa a la práctica. Pero por encima de esta dispersión geográfica, la Semana Santa de Córdoba cuenta con dos zonas donde la masificación es excesiva: el Centro y el entorno de la Mezquita Catedral.
En el primero de los casos, la carrera oficial, por ser donde pasan de forma ordenada y consecutiva todas las cofradías de cada día, atrae a tal número de personas a sus inmediaciones que el dispositivo de seguridad se centra fundamentalmente en el control de los flujos peatonales. Esto ocasiona que la comunicación entre una parte y otra de la carrera oficial sea muy restringida y que haya que dar grandes rodeo para llegar de una punta a otra de la ciudad. Todo esto se completa con el cierre al tráfico rodado desde varias horas antes de que llegue el primer nazareno, lo que convierte a estas calles en grandes arterias para el tránsito del peatón.
La otra zona de mayor aglomeración de personas es la Judería, donde prácticamente en todas las jornadas hay cofradías que la cruzan para realizar estación de penitencia en la Catedral. Las inmediaciones del primer templo de la Diócesis son el mejor reclamo para miles de personas que buscan en la monumentalidad de este entorno el mejor marco en que presenciar los cortejos procesionales. Los itinerarios para las hermandades son escasos, puesto que las dimensiones de los pasos no permiten pasar por todas las calles, lo que hace que sea la Policía Nacional la encargada de controlar que no se produzca masificaciones que puedan devenir en conflictos de orden público. También se extrema el control en el acceso a la Catedral, donde sólo se permite estar al público en un Patio de los Naranjos que el pasado Viernes Santo alcanzó su mayor cota de ocupación de espectadores debido a que todas las cofradías de dicha jornada cuentan con este lugar como parte de su recorrido.
Este dispositivo, coordinado como cada año desde la Subdelegación del Gobierno con las distintas instituciones y cuerpos implicados, no ha contabilizado este año incidente relevante alguno, por lo que la Semana Santa ha discurrido con normalidad en Córdoba.
El Día de Córdoba.

-EL ÉXITO DE LA SEMANA SANTA 2010 AVALA SU RESPALDO INTERNACIONAL.

El alcalde cree que la masiva respuesta de este año refrenda las aspiraciones de la ciudad.La Agrupación, satisfecha por la colaboración institucional para lograr el reconocimiento mundial.

El éxito de la Semana Santa del 2010, a falta de su cierre hoy con la procesión del Resucitado, avala el plan del Ayuntamiento de Córdoba que, a instancia de la Agrupación de Cofradías, iniciará esta misma semana los trámites para que este ciclo festivo y religioso en la ciudad sea declarado de Interés Turístico Internacional. Así lo consideraba ayer el alcalde de la ciudad, Andrés Ocaña, que anunció la próxima propuesta en la junta de portavoces del día 8 para la constitución de un grupo impulsor de la iniciativa, más allá del apoyo expreso que ya manifestaron en marzo los tres grupos políticos municipales a la propuesta. De hecho, el apoyo al proyecto de la Agrupación de Cofradías hasta llegó a enfrentar al gobierno local y a la oposición por quién había secundado antes y con más convicción la propuesta. Sin embargo, Ocaña advierte que "se trata de un proceso muy complejo, con numerosos trámites en la Junta y en el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo". De entrada, debe de existir un periodo de cinco años entre la declaración de Interés Turístico Nacional y esta futura, de rango superior y universal, recuerda el alcalde. BUENA COORDINACION Para Ocaña, la masiva afluencia de público este año a todo lo que genera la Semana Santa, que ha llenado de cordobeses y visitantes el Casco Histórico, así como el éxito de organización y de coordinación entre todos los dispositivos municipales y la Agrupación de Cofradías también viene a respaldar las aspiraciones de Córdoba para que se declare su Semana Santa como de Interés Turístico Internacional, igual que ha ocurrido con Sevilla, Málaga y Granada. Respecto al esfuerzo de organización, fruto de numerosas reuniones entre la Agrupación de Cofradías y las administraciones central y local, hay que recordar que el dispositivo de seguridad supuso la movilización de 250 policías locales, que controlaron los 16 accesos al Casco Histórico que se vieron afectados por el paso de cofradías. Igualmente, la Policía Nacional vigiló estrechamente el orden y la seguridad en siete zonas y momentos particularmente conflictivos de la Semana Santa cordobesa, (cuesta del Bailío al paso de la Esperanza, salida de la Caridad, etcétera). MOMENTOS DIFICILES El optimista balance realizado por el alcalde coincide con la euforia que ayer mostraba el presidente de la Agrupación de Cofradías, Juan Bautista Villalba, que utilizó adjetivos como "fantástica" y "maravillosa" para definir la Semana Santa que hoy termina, eso sí, lamentando que cinco hermandades del Lunes Santo no pudieran hacer estación de penitencia por las inclemencias del tiempo. Villalba, incluso, quitó importancia a los dos incidentes que podrían haber afectado a los desfiles procesionales. Uno de ellos, la demolición de una casa con riesgo de desplomarse en Santa María de Gracia, unos trabajos que se realizaron la madugrada del Domingo de Ramos y que concluyeron apenas tres horas antes de que saliera La Borriquita, la primera hermandad que tenía que pasar por la zona. Según Villalba, "todo estaba calculado y no nos preocupó la obra". El otro momento de riesgo pudo haber sido el miércoles con los incidentes en la Mezquita-Catedral, apenas dos horas antes de pasar la primera de las dos cofradías cordobesas que desfilaban ese día por el recinto. Diario Córdoba.

sábado, 3 de abril de 2010

-LA DOBLE CARRERA OFICIAL.

El paso de las cinco hermandades del Viernes Santo por la Catedral hace que una mayoría de personas se decante por este lugar en lugar del centro de la ciudad para contemplar el paso de las procesiones. NO bulle la plaza de San Miguel ni las Doblas como tampoco lo hace la calle Jesús y María al paso de la procesión de la Virgen de los Dolores. Ni tan siquiera la plaza de la Compañía en la salida del Santo Sepulcro o la calle Capitulares en el caso de la Expiración. Llama bastante la atención que la ciudad rezume más tranquilidad que en jornadas anteriores, sobre todo si se tiene en cuenta que el Viernes Santo desfilan algunas de las cofradías con más historia de la ciudad. Los cordobeses parecen sufrir esa especie de resaca cofrade que les deparó el Jueves Santo y la Madrugada y tardan más en salir de sus casas. Es ahora cuando los turistas ganan terreno, en el sentido más estricto de la palabra, a los ciudadanos que hacía escasamente 24 horas se arremolinaban y amontonaban en céntricas calles como San Pablo, Alfaros, Alfonso XIII o Capitulares, por citar tan sólo algunas de las vías de mayor tránsito en días previos. El entorno de Las Tendillas se encuentra algo más calmado que con otras procesiones y no ofrece esa habitual sensación de agobio. Es entonces cuando hay que detenerse a analizar el paso rápido de la Hermandad de los Dolores, no sólo por la velocidad que imprimen al cortejo, sino también porque sus nazarenos van de tres en tres y eso aligera en gran medida su tránsito hacia la Catedral. Dejan a un lado Las Tendillas y la calle Jesús y María y Blanco Belmonte la cruzan en apenas 30 minutos. Esa premura lleva a pensar que el sagrado lugar al que se dirigen tiene algo especial. Hacia allí van todas las corporaciones que celebran su estación de penitencia en esta jornada de la Pasión previa a la conmemoración de la Pascua de Resurrección, una circunstancia que invita a crear una carrera oficial oficiosa y paralela a la que discurre entre Claudio Marcelo y Las Tendillas. A diferencia de esta última, en el paseo por el primer templo de la Diócesis faltan palcos y sillas, pero la bulla que no existe en el centro de la ciudad se ha trasladado a este punto del Casco Histórico. Hasta los bares, restaurantes y quioscos de arropías se encuentran repletos y hacen su agosto aprovechando el tirón de la Semana Santa. Así lo reconocen incluso los responsables de algunos de estos negocios, que aseguran que no han parado de trabajar durante todo el día pero que la intensidad es aún mayor al filo de las 18:30, justo cuando la cofradía servita se aproxima a la calle Judería. El trasiego es más que notable desde la misma plaza Agrupación de Cofradías y hasta las calles por las que no pasan las procesiones se encuentran completamente abarrotadas por parte de esas personas que tratan de encontrar una vía de escape para salir o acceder a esta segunda carrera oficial que han conformado las cofradías del Viernes Santo. La Catedral y el estrecho callejero que llevan a ella se han convertido por méritos propios en el centro neurálgico y eso hace que la carrera oficial haya perdido fuelle en esta jornada. En efecto, también hay menos cordobeses en el barrio de la Catedral, pero los que huecos que han dejado -algunos seguramente ha aprovechado el largo puente de Semana Santa para viajar a otros puntos- los ocupan numerosos turistas que han llegado de manera masiva. Su presencia se hace más que evidente al presenciar grupos organizados que están dirigidos por un guía y otros de menos integrantes que caminan, cargando mochila y ojeando el mapa y el guión de itinerarios procesionales, por el entorno del templo diocesano. Tal es la sensación de que calles como Deanes y Judería o el Patio de los Naranjos forman una segunda carrera oficial en la capital que el despliegue policial es allí más amplio. Agentes de la Policía Local y Nacional se sitúan en lugares estratégicos para cortar el tráfico y velar por la seguridad en las calles. El debate sobre la presencia de la Semana Santa cordobesa en la Catedral lo abren el público al hablar sobre lo que están viendo. "El mejor sitio para contemplar las procesiones es éste", señala un joven mientras se hace un hueco en las inmediaciones de la Puerta de las Palmas. Hay quien destaca que lleva desde las 17:30 guardando sitio y otros que hasta presumen de haber comido en uno de los restaurantes próximos "para vivir el Viernes Santo desde bien temprano". Otra de las grandezas de esta segunda carrera oficial del Viernes Santo cordobés es que todas las hermandades llegan por el mismo sitio a pesar de tener procedencias tan dispares como las de la Virgen de los Dolores o el Descendimiento, radicadas en la plaza de Capuchinos y el Campo de la Verdad, respectivamente. Una tras otra van cruzando los arcos de la Mezquita y, en total, suman cerca de cinco horas de estaciones de penitencia en este enclave del Casco Histórico de la capital. Los Dolores es la primera corporación que llega. Lo hace a las 19:30, todavía con algún que otro rayo de sol que se va escondiendo y deja amplias zonas de sombra. A la hermandad servita le sigue el Santo Sepulcro, la Soledad, la Expiración y el Descendimiento -por este orden-. La opinión de los asistentes es muy dispar, pero todos coinciden en que la belleza que ganan los cortejos al pasar por este lugar es sobresaliente. Luego surge el debate de si todas las hermandades deben o no llegar a este templo. Algunos consideran que hay procesiones que llegan desde muy lejos y les sería "muy difícil" cubrir el recorrido. Otros aseguran que todos esos escollos son "superables fácilmente con voluntad". El Día de Córdoba.

 
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